Ya no tengo porque inculparle con "mis bonitos labios"
Ni ahorcarle con "mis hermosas manos"
O fruncir mi seño para negarle la dulzura de "mis preciosos ojos"
Ya le consumen sus propias mentiras y le encarcela su cobardía.
Me apesadumbra.
Mis latidos afligidos pulsan su corazón.
Si muero, muere.
Si decido detenerlos, le olvido,
si le olvido muere.
Si muere, tampoco soy feliz.
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